La semiótica no es un campo indemne en la disputa del sentido.
Fernando Buen Abad Domínguez
Rebelión/Universidad de la Filosofía
Eso que llaman “noticieros” (en las máquinas de guerra ideológica llamadas “mass media”) son unidades de combate en la disputa semiótica que el capitalismo impone para deformar y manipular la realidad su conocimiento y su enunciación. La garantía de éxito radica en la lógica de los monopolios y en la repetición -hasta la náusea- del canon de estulticia refinado con chatarra ideológica. Silenciar a todos para imponer una sola voz. Formatear cerebros con moldes de mansedumbre. ¿Quiere el enemigo de clase mantenernos bien informados? ¿Para qué? ¿Según quién?
Todavía cuesta trabajo (a no pocos) aceptar que vivimos bajo los proyectiles ideológicos de una guerra mediática, incesante y multifacética, abierta de “par en par” para hacernos aceptar, sin reparos, el mundo como nos los imponen… para obligarnos a financiar sus maquinarias de mentiras y aceptarlos con aplausos y sumisión desde el alma. Aunque es verdad que los destinatarios no son “robot” que acepta linealmente toda basura que le impone, es igualmente cierto que la mentalidad de los pueblos está secuestrada entre jaulas de falacias monopólicas donde el pensamiento crítico se persigue, se sataniza y se ridiculiza. Es, tal cual, una guerra asimétrica. Y desde luego no se ignora que las masas están fermentando, también, su emancipación informativa. No aceptar que se trata de una Guerra nos condena a la ignominia y al silencio.
Dicho de otro modo, la complejidad semiótica de las noticias burguesas radica en la sofisticación ideológica y tecnológica de las mentiras y las calumnias tejidas con protagonistas de ocasión y blindaje de sus (por definición) corruptelas de forma y fondo. Su “maná” es el linchamiento de los líderes sociales y la neutralización de las movilizaciones populares. Es su orgasmo represor consuetudinario. Pagan mucho dinero por lograr eso. Y todo es reductible a la mercancía (las propias noticias lo son) en su mercado de competencias que a fuego abierto, con horarios precisos, disparan contra la población hasta derrumbar todo bastión democratizador del derecho a la información y a la comunicación. Una “tomografía computada” de las noticias deja ver el catálogo completo de las taras con que se fabrica el “equilibrio” informativo que siempre se cae hacia la derecha.
Esa disputa por la producción de sentido en las “noticias” tiene ingredientes que se repiten al antojo de los escenarios en los que se lucha para reprimir u omitir al enemigo de clase que incomode al libre ejercicio del hurto contra el producto del trabajo. Es producto barnizado con alguna fuente de ilusionismo, individualismo y egolatría burguesa; teñido por la moral de la propiedad privada y de su fetiche multiforme en las mercancías. Es un gran ejército para defensa de la propiedad privada.
Si la noticia burguesa sirve para algo eso se reduce a convertirlas en expedientes de canalladas serviles al interés más aberrante y no importa que se trate de “noticias del espectáculo”, “noticias rojas”, “deportivas”… junto a su ser mercantil que se basa en su poder de espejismo distorsivo siempre. Sólo se salva el éxito burgués, sus dueños y sus sirvientes. Todo lo demás es carne del infierno dantesco en el que el proletariado ha de batirse entre detritus de “periodistas”. Cada día todas las horas. Y sentir la satisfacción de “estar bien informado” por el enemigo de clase.
A mañana tarde y noche la disputa (la guerra noticiosa) por dominar las herramientas de producción de sentido se nutre con misiles de táctica y estrategia burguesa. Quede eso bien claro. Ninguna semiótica que se precie, ha de estar al margen de esta guerra y de su alma mater la lucha de clases camuflada como “noticia”. No hay duda. La ética burguesa es rigurosa y no tiene fronteras. Especialmente en el campo de las ganancias. Sus más destacados adalides son los que más pagan por mentir y los que más se aplauden a sí mismos. Incluso con premios y ovaciones académicas de mercado. Cumplen con su deber disciplinadamente, como soldados cuya precisión de ataque y odio de clase se entretejen para mostrarse “ecuánimes”, “informados”, “neutrales” y “profesionales”. En el alma de la noticia, en su estructura interna la mentalidad burguesa sólo aspira a dar un golpe certero, un crimen perfecto, una puñalada ideológica que anule al destinatario. Que esconda la lucha de clases y haga invisible toda fuerza transformadora en manos de los pueblos revolucionarios. La forma y el género son sólo coartadas para desplegar munición y asegurarse territorios de todo tipo.
En esto tenemos mucho por hacer comenzando por reconocer nuestras debilidades revolucionarias en materia de producción de información. Es frente concreto de batalla la batalla de las ideas emancipadoras de las noticias. Es frente concreto desmontar sus diccionarios y sus vocabularios, mayormente tributarios de anglicismos léxicos e ideológicos. Es frente de disputa la sintaxis, el orden de las ideas, los valores y las prioridades para la acción y las formas de enunciar la transformación del mundo y al mundo mismo en todos sus espacios. Contra la sintaxis paupérrima con que la burguesía pregona sus verdades de escuelita bobalicona y contra la pedantería de los dueños del dinero. Tenemos el desafío de romper el cerco monopólico que viola todos los preceptos y leyes del mundo incluidas las leyes de comunicación que creó Ecuador, Venezuela y Argentina, que se atrevieron a soñar la democratización de los medios y la desmonopolización de sus feudos “mediáticos”. Eso sí es noticia.
Dr. Fernando Buen Abad Domínguez
Universidad de la Filosofía
3/7/16
25/3/16
Pedagogía de la Memoria...y una yapa en imágenes por el NUNCA MÁS!!
Por Washington Uranga
Recordar el pasado de manera tal que resulte un aprendizaje positivo para el presente y de cara al futuro requiere de una pedagogía de la memoria. Es decir, de una presentación de los acontecimientos históricos de modo tal que la evocación se transforme en una herramienta dinamizadora del presente, apoyada en valores y proyectada hacia la ampliación de derechos en el futuro. Para quienes fueron protagonistas del pasado volver sobre las heridas y recordar el dolor, tiene que tener el propósito fundamental de reconfigurar el futuro. Para los jóvenes es la manera de apoyar en las columnas de la historia la construcción del mismo futuro.
No sirve, en cambio, solo la memoria vindicativa limitada a la crítica de los hechos históricos y a la censura de los mismos. Es una parte necesaria, pero solo una parte de la memoria. Porque quien no haya protagonizado, de la manera que fuera, los acontecimientos que se rememoran no puede tener una dimensión exacta de los mismos, ni siquiera de las aberraciones a las que se hace referencia. Aún con las diferencias que existen entre los distintos relatos, aquellos hechos se miran hoy desde otro contexto en el que reinan valores opuestos que lograron consolidarse en la sociedad y que ahora son asumidos como naturales en la vida ciudadana. Cuando así ocurre, cuando hasta los derechos son obvios, se pierde el sentido del valor de los mismos. Sólo la falta o la carencia ayuda a dimensionar la importancia de lo que antes se tuvo. Quienes hoy viven en democracia difícilmente pueden captar en toda su amplitud la experiencia del autoritarismo, la represión, la violencia y el avasallamiento de los derechos.
Sirva esta reflexión también a propósito de la conmemoración de los 40 años del golpe de Estado que dio inicio a la dictadura cívico-militar que asoló a la Argentina entre 1976 y 1983.
Rescatar y profundizar en la memoria (en realidad debería decirse “memorias”, en plural, porque no existe una memoria única) es un hecho político cultural, porque permite articular distintos capítulos de la misma historia con el propósito de integrarlos. Pero ese proceso requiere una habilidad dialéctica que habilite la comprensión de todo, recordando el pasado desde la perspectiva del presente y con mirada de futuro, a través del eje articulador de los derechos y los valores.
Cuarenta años después resulta difícil transmitir a las nuevas generaciones la gravedad de las atrocidades que encerró la dictadura cívico militar apenas con las denuncias y los recuerdos aislados. Es necesario profundizar en los hechos desde ejes interpretativos que tengan anclaje en el presente, en la vida cotidiana de los jóvenes de hoy. De otro modo es imposible hasta percibir los riesgos que entraña el relajamiento de la vigilancia democrática que debe advertir sobre eventuales derechos vulnerados. Aunque hoy los métodos y las circunstancias sean diferentes, aunque la brutalidad no tenga rostros castrenses y las agresiones no consistan en la violencia física inmediata. Lo importante, lo central, la clave de lectura para una pedagogía de la memoria en democracia, debería ser la defensa constante de los derechos adquiridos y la ampliación de los mismos.
Es imprescindible reconstruir los procesos históricoculturales para convertirlos en pilar del sentido y de los valores colectivos. En esta tarea son vitales el sistema educativo, la cultura en todas sus manifestaciones y el sistema de medios de comunicación.
Las generaciones jóvenes solo podrán apropiarse de la memoria convirtiéndola en incentivo de sus propias prácticas, cuando puedan sentir que aquellos recuerdos pasan por su cuerpo, es decir, que tienen una significación práctica y activa, en su cotidianidad actual. Los derechos, la defensa de la vigencia plena de los mismos, es el “conector” entre pasado y presente y una plataforma para pensar el futuro a cuarenta años del inicio de uno de los períodos más sangrientos y vergonzosos de la historia argentina.
Esta es la manera también de cargar de sentido al “Nunca más”, para que no se convierta apenas en un slogan o en una bandera que se deshilacha con el paso del tiempo y la desaparición paulatina de los protagonistas directos de aquella etapa histórica. Política y culturalmente el “Nunca más” tiene que convertirse en tarea permanente de reafirmación de los derechos fundamentales de las personas y apuntar críticamente a cualquier pretensión, por la vía que sea, de dar pasos atrás en la vigencia integral de los derechos humanos. Especialmente en el momento en que Argentina y también otros países latinoamericanos enfrentan el riesgo de transitar por el camino de democracias restringidas, no en lo formal, pero sí en cuanto a la amplitud de los derechos que están dispuestos a reconocer quienes han sido legítimamente elegidos para gobernar.
Publicado en Página 12 el 25/3/2016
Lss fotos fueron tomadas por Proa durante la jornada realizada en Plaza de Mayo el 24/3/2016
16/3/16
Por los Derechos Humanos de ayer y hoy
Carta del Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel
Queridos/as compatriotas
El país ha pasado por muchas luces y sombras, sufrimientos y
esperanzas en su lucha para lograr cambios hacia la construcción de
sociedades más justas y fraternas en defensa de la vida y la dignidad
del pueblo. Hemos asumido la resistencia frente al totalitarismo y la
impunidad jurídica en años de incertidumbre y persecuciones, donde
muchos hombres y mujeres dieron su vida para dar vida y lograr recuperar
el derecho a la democracia y la libertad como valores indivisibles de
los derechos humanos.
Esta carta está dirigida a todos los sectores sociales del país para
convocar a la unidad y la resistencia frente a hechos que llevan al
retroceso de la construcción social y política del pueblo argentino y
sus conquistas logradas. Hoy está en riesgo el conocimiento y
apropiación del derecho del pueblo a la “Verdad, Justica y Memoria”, ya
que es justamente el conocimiento verdadero de lo sucedido y ejecutado
mediante el genocidio y la conciencia/apropiación de los Derechos
internacionalmente establecidos y asumidos como propios por el Estado
Nacional lo que está tratando de tergiversar, difamar, erradicar e
incluso criminalizar el actual gobierno que responde a los grandes
grupos económicos nacionales, las transnacionales y al capital
financiero, que fueron los principales beneficiaros del terrorismo de
estado.
No hay pueblo sin memoria, no se pueden desvirtuar los hechos y los valores de las luchas sociales que tanto costó alcanzar.
Afirmamos: NI UN PASO ATRÁS en el derecho de las personas y los pueblos.
Más allá de las diferencias sectoriales, políticas y religiosas,
valoramos la diversidad como la gran riqueza de los pueblos, y por eso
convocamos a movilizarnos en todas las plazas y calles del país, al
cumplirse 40 años del golpe de Estado, para reafirmar la memoria del
caminar del pueblo y de la resistencia al terrorismo de Estado que se
impuso en el país el 24 de Marzo de 1976. Una dictadura que vino a
imponer un modelo de dependencia, saqueo y opresión, legitimada por su
Doctrina de Seguridad Nacional, que se aplicó y extendió a todo el
continente a través de la Operación Cóndor que provocó miles de muertos,
desaparecidos, exiliados, presos y niños secuestrados. El terrorismo de
estado fue el garante de las políticas neoliberales de endeudamiento,
desindustrialización, privatizaciones y sus secuelas de desocupación,
mayor pobreza y exclusión social. Aún reconquistada la democracia, el
proceso democrático no alcanzó a modificar sustancialmente dicha
herencia, los “golpes de mercado” para disciplinar los gobiernos
constitucionales de la mano de las grandes corporaciones económicas
apuntaron a asegurar la continuidad de esas políticas de saqueo. Hoy
vuelven de la mano del actual gobierno que privilegia el capital
financiero y las transnacionales sobre la vida del pueblo y con ello
vuelven las políticas de ajuste y represión.
Las heridas provocadas son profundas y no están cicatrizadas, por eso
reclamamos justicia en memoria de los 30 mil desaparecidos, de hombres y
mujeres que se comprometieron en construir sociedades más justas y
fraternas, para que “Nunca Más” vuelva a imponerse la violencia contra
nuestros pueblos.
Hoy estamos frente a políticas del gobierno nacional de retroceso en
los derechos humanos, de las libertades ciudadanas, de la libertad de
expresión, y del respeto a la institucionalidad, mientras se impone la
persecución ideológica y cultural, políticas de ajuste que como siempre
van de la mano de la represión para asegurar el saqueo y la explotación
de nuestro pueblo. A esto debemos agregar la provocación que un presunto
discurso republicanísta, que se contradice en su accionar al pretender
gobernar por decretos de necesidad y urgencia, modificando leyes
largamente debatidas en la sociedad como la ley de medios de
comunicación. A esto debemos agregar la provocación que significa traer
al país un 24 de marzo al presidente de Estado Unidos, la potencia
imperial que alentó, apoyó y financió los golpes militares en América
Latina y además plantear llevarlo al ex centro clandestino de detención
de la ESMA donde fueron secuestrados y desaparecidos miles de militantes
populares. Es claro que se pretende resignificar la lucha por los
derechos humanos para ponerla al servicio de la principal potencia
hegemónica.
Frente a esta situación tenemos la responsabilidad social, cultural,
política y religiosa de superar las diferencias y sumar esfuerzos en
defensa de los derechos de las personas y de los pueblos. De la unidad
del pueblo depende el presente y futuro del país.
Convocamos a la Unidad del pueblo argentino para reclamar:
* Cárcel ya a todos los genocidas.
*Restitución de la identidad a los jóvenes apropiados por la dictadura.
* Anulación de la ley antiterrorista.
* No a la criminalización y represión de las protestas sociales.
No al Protocolo Represivo de Actuación de las Fuerzas de Seguridad del
Estado en Manifestaciones Públicas.
* No a la injerencia de las FFAA en los asuntos internos del país.
* Apertura de todos los archivos de la dictadura
* Respeto a los espacios de Memoria y los Derechos Humanos de ayer y de hoy.
* No al ajuste y al saqueo
* No a los despidos del sector público y privado
* No a la represión y violencia contra los trabajadores.
* No al pago de la deuda externa contraída por la dictadura y los gobiernos constitucionales.
* No al pago de los fondos buitres
* Aparición con vida de Julio López
* Para que no les roben la vida y la esperanza a los niños y jóvenes,
levantamos la bandera de los Chicos del Pueblo: “El hambre es un
crimen”.
* Basta de saqueo y depredación de los bienes comunes. Por el
derecho al acceso a la tierra de los Pueblos Originarios y de la
pequeña agricultura familiar.
* Basta de desmontes de bosques en favor de los agro negocios, basta
de pueblos fumigados con agro tóxicos. Basta de mega minería
contaminante. El Agua Vale Más que el Oro.
* Por la democratización de la palabra y contra la monopolización de
las comunicaciones defendamos la Ley de Medios, que es una conquista de
nuestro pueblo.
Por fortalecer la unidad y movilización de los empobrecidos y los
desposeídos, de todos quienes tenemos hambre y sed de justicia.
QUEREMOS COMPARTIR EL PAN Y LA LIBERTAD JUNTO A NUESTRO PUEBLO Y NOS AUTOCONVOCAMOS A LA MARCHA. En todas las plazas del PAIS
A 40 AÑOS DEL GOLPE CÍVICO – MILITAR DEL 24 de Marzo de 1976
Los 30 MIL DESAPARECIDOS…¡PRESENTES, AHORA Y SIEMPRE……
Firman:
Servicio Paz y Justicia
Liga Argentina por los Derechos del Hombre
Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos
Asamblea Permanente por los Derechos Humanos
Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de La Matanza
Asociación de ex detenidos- desaparecidos ( AEDD)
Herman@s de Desaparecidos por la Verdad y la Justicia.
Codesedh
Nora Cortiñas, Madre de Plaza de Mayo, Línea Fundadora
Mirta Baravalle Madre de Plaza de Mayo, Línea Fundadora
Liga Argentina por los Derechos del Hombre
Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos
Asamblea Permanente por los Derechos Humanos
Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de La Matanza
Asociación de ex detenidos- desaparecidos ( AEDD)
Herman@s de Desaparecidos por la Verdad y la Justicia.
Codesedh
Nora Cortiñas, Madre de Plaza de Mayo, Línea Fundadora
Mirta Baravalle Madre de Plaza de Mayo, Línea Fundadora
Siguen las firmas...
http://www.adolfoperezesquivel.org/?p=3885#more-3885
Proa Comunicación también acompaña estas afirmaciones para que el presente y futuro sean menos complejos de lo que ya son.
16/10/15
“En América Latina hay bases militares y bases mediáticas”
Para seguir reflexionando y debatiendo en esta coyuntura que vive la Patria Grande!!
Por Héctor Bernardo
Fernando Buen Abad es doctor en filosofía, semiólogo, escritor,
especialista en medios de comunicación. Ha sido fuente de consulta de
varios presidentes, entre ellos Hugo Chávez y Manuel Zelaya. En una
extensa charla –que formará parte de un libro sobre pensadores de
Nuestra América–, el intelectual de origen mexicano analiza el rol del
los medios, afirma que la comunicación es un problema de seguridad
regional y asegura que “los medios de comunicación son realmente armas
de guerra ideológicas”.
-¿Por qué afirma que en la actualidad la comunicación es un problema de seguridad regional?
-En lo que va del siglo XXI, tenemos ya cinco golpes de Estado en
América Latina donde el ariete han sido las estructuras monopólicas
mediáticas. Eso es una alerta a la que estamos llegando tarde.
-¿Cuál ha sido el rol de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) en estos hechos?
-En el caso de la SIP, trato de no exagerar su papel, a pesar de que
se trata de una alianza de empresarios de medios. El problema no es que
los empresarios se organicen, el problema es que tienen una impronta y
una currícula como la de una antología del terror. Cada uno de ellos es
un compendio de horrores espantosos, no solamente en lo individual, sino
por los medios a los que representa y por los proyectos que tiene en
mente. No obstante, creo que siguen siendo una instancia bastante menor
respecto del otro problema que es el megaproyecto global de dominación
mediática, que sí es un proyecto imperial. En ese contexto, la SIP es
apenas un peón que hace cosas horrorosas, pero que conforman sólo una
parte de ese megaproyecto.
Digo eso para que ubiquemos el tamaño de lo que representa la SIP;
pero, en su escala, quienes la integran son autores de prevenciones
enormes. Ellos han sido el ariete del proyecto que hemos denominado como
“El Plan Cóndor Comunicacional”.
-¿Qué implicaría El Plan Cóndor Comunicacional?
-En los años recientes hubo una “metástasis” de las bases militares
en América Latina, sobre ello han hecho análisis muy precisos Atilio
Boron y Ana Esther Ceceña, detallando el mapa de las bases militares en
la región. Estados Unidos, que siempre pensó que México era parte de su
anillo de seguridad, ahora quiere que lo sea todo el continente, que,
además, es un territorio de seguridad con 500 millones de personas
cautivas para ampliar su proyecto de mercado.
Una forma de controlar todo tipo de resistencia es mediante las
capacidades de desembarco acelerado de fuerzas militares en la región.
La formula ya la vimos en Irak, ya la vimos en Libia, en Siria, en
Ucrania. El ariete, la punta de lanza de esto, son los medios. Se trata
de empezar a acusar de dictadores a todos los que están ahí, convencer
al mundo de que “alguien tiene que hacer algo”, y el día que eso pase
todo el mundo aplaudirá y dirá: “Por fin ya quitaron a ese dictador”.
Esa formula ya la vimos. Esa formula es la que está apuntándole a
Nicolás Maduro y que le apuntó a Hugo Chávez. Es la formula que le
apunta a Evo Morales, a Daniel Ortega, a Rafael Correa, a Raúl Castro, a
Dilma Rousseff y a Cristina Fernández. Está claro quiénes son los
enemigos para ellos en este escenario.
-¿Qué rol les corresponde en ese contexto a los medios de comunicación?
-Los medios de comunicación son realmente armas de guerra ideológicas
y han ido reposicionándose en el continente. En América Latina hay
bases militares y bases mediáticas. Las bases mediáticas tienen varias
ventajas sobre las otras. Tiene mayor capacidad de articulación, de
manera más rápida y ubicua. Hacen estallar un comentario difamador en
Venezuela, esa misma mañana en una radio de un barrio de Buenos Aires la
repiten, haciendo operar de esa manera la agenda en el territorio, al
mismo tiempo que el Grupo Prisa de España reproduce la misma nota en
Madrid, la CNN la reproduce en Estados Unidos, en México la replica
Televisa y Clarín hace lo suyo en Argentina. Es decir, hay
velocidad y sincronicidad, eso es básicamente estrategia militar. Hay
una lucha territorial al mismo tiempo que hay una lucha semántica. A eso
es a lo que denomino El Plan Cóndor Comunicacional. Porque ahora las
fuerzas de represión comunicacional tienen una capacidad de virulencia y
coordinación muy rápida.
Acabo de ir a una ciudad que se llama Azul, y, mientras desayunaba en
el hotel, la señora que atendía me comentaba que estaba muy preocupada
porque ella veía que “los rusos se han vuelto el demonio” y que “Putin
es un Satanás que amenaza a todo el mundo”. Esa señora, que atendía ese
humilde hotel, ya tenía la carga ideológica en sincronía con lo que se
está diciendo en gran parte del planeta. Ese es El Plan Cóndor
Comunicacional, que ya ha hecho la tarea de posicionarse en el terreno
del imaginario colectivo.
-¿Cómo estructura?
-Estoy seguro de que si tuviéramos dinero e instituciones fuertes
para hacer estas tareas de investigación identificaríamos estructuras
semánticas y sintácticas idénticas. Una que he trabajado es la
siguiente: cuando ganó las elecciones en México Peña Nieto, dijo “Hemos
sembrado una semilla, de la que crecerá un árbol, del que tendremos los
frutos”. Esa es la misma frase que dijo en Venezuela Henrique Capriles
cuando perdió las elecciones frente a Hugo Chávez, y también en
Argentina, en Tigre, Sergio Massa, dijo exactamente la misma frase en
uno de sus discursos: “Estamos sembrado una semilla, de la que crecerá
un árbol, del que tendremos los frutos”.
Si tuviéramos la posibilidad de hacer una “tomografía computada” del
discurso que está corriendo en América Latina en estas bases mediáticas
continentales, veríamos que hay matrices que tienen una orientación y
que pasan por el Grupo Random de Colombia, por CNN en Estados Unidos y
que viene del Grupo Prisa, donde están los laboratorios de guerra
ideológica y psicológica más poderosos del mundo.
ENTREVISTA a Fernando Buen Abad publicada originariamente en http://www.diariocontexto.com.ar
26/7/15
Medios y Nuevas Tecnologías: un camino sinuoso, un desafío insoslayable
Los
medios y la tecnología vienen consolidando nuevos paradigmas en estos tiempos
de expuesta globalización: los editores buscan herramientas para hacer más rentable
el periodismo; se verifican estrategias para producir y comunicar con el
complemento de las redes sociales (facebook, twitter y tantas otras); se
privilegia la cantidad de información que circula, más no siempre la calidad,
entre otras variables que podríamos considerar en esta ocasión.
Los medios hegemónicos,
principalmente, han entendido la necesidad de proponer a sus lectores,
escuchas, televidentes, cambios frecuentes en el diseño y jerarquización de
contenidos pues ya nada es lo que era: los medios, sus propietarios (bajo su
poderío económico les resulta nada problemático concentrar negocios de la
comunicación con la producción agrícola-ganadera, o cualquier otro rubro
industrial) que consideran que ninguna ley deben respetar en su ejercicio
empresarial, y, los ciudadanos que se valen de múltiples maneras de ellos.
Los medios
buscan periódicamente mejorar su manera de difundir sus artículos en alianza
con las redes sociales, fundamentalmente, Facebook y Twitter. Y, en paralelo,
vale repreguntarse desde el inmenso paisaje de medios barriales, regionales,
comunitarios qué rol pueden, deben y quieren jugar en términos editoriales e
informativos. Algunas visiones arriesgan que ocurrirá una especie de sinergia
entre lo digital y el impreso que hará, en el mejor de los casos, un periodismo
más profesional, profundo, original y narrado desde otras trincheras con
historias nuevas y más investigativo; otros, apuestan a que todo será mucho más
audiovisual, superficial y poco confiable en cuanto a las fuentes y la
narración de cualquier hecho.
Es pertinente
tomar nota de que la noticia es una especie de “dato” con actualización
permanente cada diez segundos si es necesario que, hoy, lo llevan adelante casi
en soledad los grandes medios. Esta celeridad en la difusión de un hecho, una
idea, una opinión nos provoca a preguntarnos sobre la imagen, la inmediatez, la
precisión entre otras variables en el ejercicio comunicacional. Sobre este
punto, Miguel Ángel Bastenier afirma que “la tecnología del chip, el chat y el
link, por citar tan solo a su santísima trinidad, no podía sino afectar muy
directamente al trabajo periodístico.” Y
con ello, agrego, las formas que asumimos en el diseño de nuestros sitios y la
imagen persona, profesional e institucional que queremos significar-representar.
Hace unas
cuantas investigaciones que se verificó que se ha modificado el contrato de
lectura entre aquel periodismo en el papel y este en la red; entre el vínculo
radialista y las temáticas que componen el hecho comunicacional; entre el espectador
ante la caja boba (televisión) y el poder del zapping para establecer alguna
chance de relación menos desigual. Es que leemos distinto en la pantalla cómo
lo hacemos/hacíamos en papel pues nos movemos de manera mucho más selectiva: un
fragmento aquí, otro más allá, y la prevalencia de no acabar lo que empezamos
porque hemos saltado al Twitter, Facebook o cualquier otra red. Modos que
siguen modificando y replanteando nuestra práctica comunicacional y de gestión
y construcción del conocimiento.
La tecnología a
la que acceden ricos cada día más ricos, también, colabora con este contexto
pues el lector-escucha-televidente contemporáneo tiene acceso a la información
en permanente movimiento a través de su celular (Internet, celular wifi, nuevas
aplicaciones) que desplaza progresivamente a la comodidad de la computadora en
casa; el periodista, el comunicador está convocado a responder, al instante,
preguntas que le llegan en tiempo real...desafío sobre el que los medios de
nuestros barrios, comunidades, la región (que no poseen vastísimos recursos) están llamados a afrontar si no deseamos
quedarnos anclados en otro tiempo.
Estamos en un
tiempo de integración de tantas novedades y, al mismo tiempo, de aprendizajes
que nos convoca a pensar si nuestras prácticas comunicacionales como las que
desarrollamos desde Proa Comunicación, desde nuestro espacio De boca en boca en
la radio pública de la Universidad Nacional de Avellaneda debe correr tras cada
novedad tecnológica o matizar entre el corazón de la propuesta que privilegia
contenidos, producción y ejercicio plural del derecho a la comunicación con
todas las voces. Hasta este momento, apostamos a esta última opción sin
descuidar que para dar a conocer nuestra propuesta, nuestra identidad, la
posibilidad de ampliar vínculos y redes, la de incidir con otros por una
sociedad mejor requieren, también, darle un lugar a la tecnología que está en
nuestras vidas.
Nuestra
experiencia comunicacional (con algunos momentos más fuertemente dedicados al
periodismo) la llevamos a cabo atravesados por la docencia, la investigación y
la extensión, un entramado que nos exige periódicas actualizaciones para
"caminar con" y no
"detrás de". En los ámbitos
públicos de educación superior, la radio y la televisión digital están dando
pasos en estos últimos años que, sanción de una nueva ley de medios mediante,
se fortalecen con el trabajo en red que, por ejemplo, llevan adelante las
radios públicas universitarias (cerca de medio centenar en la Argentina) lo que
llevó a los órganos directivos de las instituciones a ganar espacios en la
gestión y consideración de la comunidad educativa y la sociedad toda.
Este avance
radial en red permite, crecientemente, la producción de contenidos cada vez más
plurales, situados, conformadores de otra agenda a la que ofrecen los grandes
medios, y también, de marcar presencia extendida con las redes, las
transmisiones en línea, las aplicaciones a celulares, etc. En este paisaje, y a
través de la radio pública de la Universidad Nacional de Avellaneda "De
boca en boca" (ver http://radio.undav.edu.ar/node/86) hace realidad,
modestamente, algunas de las propuestas que tantos seminarios o encuentros de
comunicación enumeran como compromisos a los cuales los comunicadores no
podemos ni debemos soslayar.
Otro tanto, se empieza a transitar en la televisión
digital para lo cual pequeños consorcios de universidades públicas están
pensando y produciendo sus primeros contenidos para definir su modo de
comunicar y empoderar a la sociedad con el conocimiento científico que
producimos en ellas.
Una realidad más
compleja viven los medios comunitarios que podrá abordarse en otro momento,
pues caeríamos en una simplificación al querer brindar alguna definición en
escasas líneas.
De todos modos,
unos y otros actores viven un contexto comunicacional rico en diversidades,
identidades, propuestas, acciones y políticas desde el cual nos preguntamos si,
además de contar con cierta tecnología y acceso a redes, y si desde el rol más
protagónico que asume el ciudadano informando, denunciando, criticando o tan solo
diciendo lo que se le antoja ¿Es satisfactoria esta realidad comunicacional o
debemos pensar en estrategias complementarias para enfrentar esta revolución
informativa y de rompimiento en hábitos y paradigmas?
Néstor Manchini
– Socio WACC América Latina
NdeR: Este artículo solicitado fue publicado en http://us9.campaign-archive2.com/?u=27a5a14dd757493ef4f636aa3&id=8c6c4bf445&e=7b2619ca88
La sociedad de la información falsificada
Y todos los noticieros que no tenemos
Fernando Buen Abad Domínguez
Rebelión/Universidad de la Filosofía
No logramos consolidar (por ahora) el conjunto de
estrategias indispensables para generar los “noticieros” que necesitamos. En
materia de “producción informativa” hemos sido derrotados sistemática y
secularmente. Los poderes hegemónicos, desde los púlpitos hasta los “house
organ”, hicieron del control sobre la información un ejercicio de su poder
semiótico ante el que no hemos sabido ponernos a salvo con anticuerpos y
contraataques efectivos e invencibles. ¿Recién te enteras?
Con su modo de “producción de información” las
oligarquías han sabido imponernos todas sus premisas alienantes y han sabido
desarrollar laboratorios de guerra informativo-ideológica desde donde nos
atacan sistemáticamente con mentiras, confusiones, calumnias y engaños que nos
han arrodillado sin clemencia. Bolívar decía “por el engañó nos han
derrotado más que por la fuerza”. Y tiene mucha razón, hasta el presente.
Ellos entendieron, con toda claridad mercantil, que
“informar” es un ejercicio de poder que puede camuflarse de muchas maneras y lo
convirtieron, también, en gran negocio. Ellos lo usan para someter a los
trabajadores y para convertir las conciencias de los pueblos en mercados de
chatarra intelectual en el que brilla por su ausencia la verdad y se la
suplanta con la “espectacularidad” efímera. Le llaman “noticieros”, “prensa”,
“informativos”… Hay eufemismos a raudales. Para conseguir cierto efecto de
credibilidad se fabrican (ellos mismos) un “prestigio” a medida, santificado
por los dueños del negocio “informativo” y santificado por una buena lista de
esbirros “intelectuales” fabricados, también, a medida. Al menos, un balance general
desde la aparición de los primeros boletines de iglesia, los primeros diarios y
los primeros noticieros… arroja en el presente, resultados espeluznantes. No se
puede esperar mayor cosa de oligarquías que han sido, principalmente, focos de
ignorantes contagiosos.Aunque tengamos muy en claro lo que debemos hacer, y lo que no debemos hacer, en materia de “producción informativa” emancipadora, la praxis ha sido débil. No es suficiente el rigor teórico ni el debate acalorado, no son suficientes las bibliografías ni las poses de los eruditos “progres”. Tampoco nos sirven los corrillos de los “críticos” que hablan a espaldas incapaces de resolver los problemas que hay enfrente. El avance de los modos de producción “noticiosa” capaces de derrotar al modelo hegemónico burgués requiere un plan de trabajo político de gran alcance y a partir de condiciones concretas. Producir información de calidad revolucionaria y divulgarla exhaustivamente debe ser parte de la lucha mundial generalizada de la clase trabajadora contra el capitalismo. No hay atenuantes.
Hemos sabido desde hace mucho tiempo que un “noticiero” útil a la humanidad debe ser fundamentalmente una herramienta organizadora en territorios concretos. Una usina filosófica de la organización para intervenir correctamente en escenarios específicos. Hemos sabido que esos escenarios específicos son los frentes de lucha de la clase trabajadora no sólo en las fábricas o en los campos contra los terratenientes, también en las artes, en las academias, en las oficinas, en la cultura… ahí donde las voces de los trabajadores se organicen para una lucha justa, ahí nace la agenda de los noticieros revolucionarios.
Pero no es suficiente con encontrar los escenarios, es necesario, además, encontrar los vocabularios, las sintaxis, los tonos y los modos de contar y contagiar el alma organizativa de la historia revolucionaria en su escala y con las tácticas de los trabajadores y no la de los informadores. Eso cambia todo el desafío y lo hace más complejo porque lo hace dinámico, porque lo convierte en revolución cultural también dirigida a despojarnos del modelo “noticioso” inoculado a los pueblos como si se tratara de la única y mejor forma de transmitir información. A muchos les resulta imposible el parricidio de forma y contenido mercantiles en materia de “noticias”. Pero habrá que hacerlo.
Por ejemplo, TeleSur ha dejado una marca imborrable
e invaluable en la batalla enorme de transformar la producción de información
en una herramienta revolucionaria de los pueblos para hacer visibles sus luchas
haciéndose visibles como protagonistas. Pero no podrá lograr mucho por si sola
una televisora que para crecer requiere que crezcan con ella, en simultáneo,
muchos otros medios de producción informativa solidarios y concatenados en la lucha
contra el modo y los medios capitalistas de información. Se necesita una y dos
mil “Prensa Latina”, se necesitan miles de medios alternativos y comunitarios,
televisoras, documentalistas, radios, impresos expresando sus tácticas y
estrategias en lo concreto pero con una agenda de unidad sistematizada en los
objetivos de máxima. O sea, lo que no hicimos.
Hablamos de una revolución mundial de la producción de información capaz de ser nueva por ser colectiva, democrática y revolucionaria. Capaz de aprender a sumar voces y hacer con ellas un relato poderoso contra las mentiras y, principalmente, afianzar un método de producción en el que sea la multipolaridad de los puntos de vista la que construya fortalezas en la lucha unificada por la verdad y contra el capitalismo enemigo común de la especie humana.
La otra parte de nuestra derrota histórica es no contar con las escuelas de formación que necesitamos para la revolución de la información. Nosotros no necesitamos informadores “neutrales”, nosotros necesitamos científicos de la información que fijen postura la lado de los pueblos en la búsqueda inalienable de la verdad y su construcción científica necesariamente social ahí donde se lucha. Necesitamos compromiso estético y ético para una revolución del pensamiento que necesita de la información como la vida necesita del oxigeno. Nada más, y nada menos, de ese calibre es la responsabilidad y el alcance de la tarea. Es tan extraordinaria su importancia que no podemos dejarla en manos del capitalismo, ni un minuto más. Entérate.
Dr. Fernando Buen Abad Domínguez
Universidad de la Filosofía
8/6/15
Mi encuentro con la hija del CHE
Desde Colombia, Alma D.
Montoya Ch.[1] - Especial para De boca en
boca
Dentro de mi formación humanística y cristiana, entre la cantidad de
libros, películas, conferencias, testimonios y vivencias personales me encontré
con la existencia de un hombre que inicia su vida social queriendo conocer un
continente que está en el norte de su país…. Sí, porque Argentina era otro
mundo y así mismo el círculo familiar, social y académico donde vivía…
Pasar la frontera y empezar a caminar el
continente desde el sur, recorriendo y viviendo necesidades, constatando la
miseria humana y la explotación de unos sobre los mas necesitados, compartiendo
con campesinos, indígenas y enfermos terminales… en un recorrido hacia el norte,
el que le mostró una realidad que no conocía… y que la profesión que había
elegido estudiar le había enseñado a “salvar vidas” pero la realidad era más
dura…. y, poco a poco, fue descubriendo que las causas de tantas miserias
humanas tenía que ver con causas políticas y económicas estructurales, donde las
razones y las causas no son, ni mágicas, ni casuales, ni maldiciones de seres
extraterrestres y espíritus, sino de estructuras sociales injustas y riquezas
individuales y personalistas.
Sí, este ha sido mi encuentro con el CHE,
con Ernesto CHE Guevara, como cariñosamente es conocido en esta patria
grande de Abya Yala, porque me encontré con ésta, una de sus frases, rica en
profundidad y en sintonía con los principios que aprendí primero en mi hogar,
luego en mi barrio popular, en mi parroquia y luego en la formación y a lo
largo de mi vida: “Y sobre todo, sean siempre capaces de
sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en
cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionario”.
Comprendí
entonces, que si ser revolucionario era trabajar por mejorar la calidad de vida
de los demás, que pensar en los “otros” como hermanos que merecen ser dignos,
tenidos en cuenta, ser incluidos y aceptados… es ser revolucionario, entonces
mi vida tiene un sentido. Ya otro me había enseñado con su vida y entrega hasta
el sacrifico que hay que construir una sociedad justa y hacer lo que está a
nuestro alcance por una sociedad solidaria, fraterna y equitativa y esto lo había
vivido otro joven por su pueblo, era nada más y nada menos que Jesús de
Nazaret, por lo tanto, este fue el primer revolucionario…. porque se
comprometió y se entregó por los que la sociedad de entonces, había desechado y
discriminado: la gente humilde, la mujer, las personas más necesitadas, el
pueblo humillado por los poderosos, descartado y desechado por las estructuras
del imperio del entonces..
Comprendí
que había algo en común en estos dos revolucionarios… empecé a admirar a este
joven que había dejado comenzada su carrera de medicina, que se jugaba la vida
por un pueblo que no era el suyo, por un pueblo que había encontrado en su
camino, por un pueblo que lo había acogido, admirado y que necesitaba iniciar
un proceso de “liberación”: “… estaría dispuesto a entregar mi
vida por la liberación de cualquiera de los países de Latinoamérica….”.
Ésta
ha sido mi encuentro con el CHE, el
hombre joven que optó por los “otros”, que eligió intentar buscar un camino
para erradicar las desigualdades; es así que al tener la oportunidad de conocer,
dialogar y estar con Aleida, la hija mayor del Che fue un encuentro con alguien
que lleva la misma sangre de uno de los líderes que he admirado toda la vida.
Aleida,
doctora de medicina -la misma profesión de su padre- quien es la única de la
familia que viaja en esta patria grande… asegura que ella no es el CHE, pero
promueve por todo el mundo sus ideas y que su último recuerdo que tiene de su
padre se debe a su experiencia cuando sólo tenía 7 años…, mientras tanto, la hija del “revolucionario heroico”
está empeñada en preservar el legado de su padre, promocionando los libros.
Aleida reconoce que le hubiera gustado oir las respuestas
directamente de la voz de su padre: "Me hubiera encantado sentarme a
hablar con él, pero ya no está y nunca volverá". Crecer bajo la sombra de
su apellido también fue difícil y…"Soy la hija del Che. Pero no soy el
Che", insiste. Hoy trabaja como pediatra en un hospital de Cuba y realiza
brigadas de salud en países como Angola, Nicaragua o Ecuador”.
Estoy
convencida y muchas veces lo he reflexionado y profundizado con mis
colegas, amig@s comunicadores y educador@s con los que comparto la vida y los
sueños, que hay varias formas de vivir y hacer la revolución; así la hemos
vivido a través de la comunicación: generando procesos comunicativos y
educativos, utilizando medios ancestrales, digitales, analógicos…es acompañar
al pueblo, creer en nuevas utopías, es luchar porque los pueblos recuperen su identidad, logren
ser protagonistas de su historia constructores de paz y justicia.
Una
comunicación alterativa que cambia estructuras y genera personas nuevas en la
medida en que salen de la miseria y recuperan su dignidad, porque
sin duda otro mundo, más justo, equitativo y solidario es posible. Éste ideal ha
estado inspirado y trabajado también en otros hombres y mujeres como Paulo
Freire, Mons. Romero, Teresa de Ávila, Franziska Moser, entre otr@s.
Y
mientras, muy emocionada intercambiaba algunas ideas con Adelaida, además
de recuperar el libro que había perdido:
“Che desde la Memoria: los dejo ahora
conmigo mismo: el que fui”, pero esta vez la 5ª edición me quedó dedicado
[1] Colombiana, Comunicadora Social,
especializada en Gestión y Desarrollo Comunitario, militante y formadora de la
comunicación popular y educativa, directora del Grupo COMUNICARTE: radios
comunitarias, étnicas, escolares y ciudadanas; presidenta de la Fundación
SUMAPAX Colectivo de Comunicación Comunitaria. E-mail: alma@colnodo.org.co - www.grupocomunicarte.org
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